Aprender a planchar: Guía básica para empezar a planchar sin liarla

Seguramente para muchos planchar sea la tarea doméstica más aburrida, cansada y difícil. Y no son pocos los que se quejan diciendo la frase típica “es que plancho por un lado y se me arruga por el otro, ¡esto es desesperante!”

Y no lo podemos negar… Cuando eres novato, planchar puede llegar a ser muy frustrante: te salen brillos en la tela, se marcan más arrugas al pasar la plancha… Vamos, un desastre.

Pero todo el mundo sabe que si se quiere dar buena impresión en cualquier evento social o entrevista de trabajo, SÍ o SÍ tu outfit debe estar bien planchadito. Llevar el vestido o la camisa llenos de arrugas hablará muy mal de ti y darás la impresión de ser una persona descuidada. Y eso, no es bueno.

Así que ya sabes lo que te toca: a darle al hierro caliente 😉

No te preocupes porque, aunque ahora te parezca una de las tareas domésticas más ingratas, si sigues leyendo esta guía te va resultar mucho más sencillo empezar a planchar sin frustrarte

Pero antes de pasar a la acción, debes tener en cuenta algunos detalles que te ayudarán a conseguir buenos resultados desde el primer día:

¿Qué tipo de plancha te interesa?

Sí, la plancha importa y mucho… 

Por eso lo primero que debes tener en cuenta es el tipo de plancha encaja mejor con tus necesidades en cuanto a cantidad, tipo de ropa y el tiempo de que dispongas. 

Aunque existen muchos tipos de planchas, nos vamos a centrar en las dos más habituales para un uso doméstico.

Plancha de vapor clásica

Es la que se usa en casi todos los hogares porque es fácil de usar, es apta para la mayoría de tejidos y se puede guardar en cualquier rincón

Encontrarás modelos de los más sencillos a los más sofisticados, pero la mayoría cuentan con salida de vapor por la suela y chorro de agua para humedecer las prendas y así acabar con las arrugas rebeldes.

Son bastante económicas y tienen un mantenimiento sencillo, que si lo llevas, un mismo aparato te puede durar años. 

Se calientan muy rápido así que si no tienes mucho tiempo para planchar, son ideales para ti. 

También lo son si en tu casa el volumen de ropa a planchar es moderado.

Eso sí, debes tener en cuenta que algunos tejidos como el algodón o el lino se le resisten y vas a necesitar varias pasadas para acabar con las arrugas. 

Si quieres comprar una plancha pero no sabes muy bien cual, tengo este artículo en el que te cuento que ofrecen las mejores planchas del año, y que modelos encajan mejor con lo que necesitas.

Centro de planchado

El centro de planchado es una opción si se quieren conseguir resultados más profesionales. Si en tu hogar se plancha mucho y quieres hacerlo de forma rápida y eficaz, apuesta por él. 

Estos electrodomésticos llevan un gran contenedor de agua que permite una salida muy potente de vapor. De este modo, con apenas una pasada tienes la prenda planchada y si encima no tienes que preocuparte de rellenar el depósito, el resultado es que puedes planchar mucha más ropa en menos tiempo.

El principal inconveniente es que tardan bastante tiempo en calentarse, así que olvídate de encender un centro de planchado para hacer un pequeño retoque antes de salir.

Por otro lado, su gran tamaño hace que sea más difícil encontrar un sitio para guardarlos. 

Y por último, son mucho más caros que una plancha de vapor básica. Aún así, es una buena compra si como hemos dicho, debes planchar mucha ropa y quieres que quede perfecta de una pasada, sea del tejido que sea.

Si crees que necesitas uno de estos, échale un ojo a este post donde analizo los mejores centros de planchado del mercado. Te ayudara a comprar sobre seguro y a no llevarte sorpresas desagradables.

¿Qué hacer antes de ponerse a planchar?

Primero y más importante: respira y relájate. Puede que planchar te agobie un poco, pero verás cómo con un poco de organización, se te hará mucho más llevadero:

  1. Prepara todo lo que necesites antes de ponerte al lío: 
  • Tabla de planchar.
  • Agua destilada o del grifo, según recomiende el fabricante.
  • Spray de agua para humedecer la ropa.
  • Paño suave y limpio para las prendas delicadas.
  • Cesto con toda la ropa arrugada.
  1. Escoge una habitación bien ventilada y donde te puedas mover cómodamente: así no te asfixiarás de calor y evitarás tropezar con el cable, la tabla o quemarte con la plancha.
  2. Plancha sin prisas. Si corres, la ropa no quedará bien y además puedes tener algún percance. 

Guía paso a paso para planchar rápido y sin mucho esfuerzo

¡Ya tienes todo lo necesario! Ahora toca ponerse manos a la obra:

  1. Coloca la tabla de planchar de manera que tu mano dominante se sitúe encima de la parte cuadrada.
  2. Enchufa la plancha.
  3. Llena el depósito de agua antes de encenderla.
  4. Enciéndela y ajusta la temperatura adecuada. Siempre debes empezar por las prendas que precisan menos temperatura para luego ir aumentándola. Depende del tipo de tejido y para averiguarlo busca en la etiqueta de la prenda el dibujo de una plancha con unos puntitos: 1 puntito es la temperatura mínima y 3 la máxima. Además hoy en día todas las planchas tienen un dial indicador de la temperatura adecuada para cada tejido.
  5. Cuando la plancha se haya calentado, verás que una luz indicadora se apaga. 
  6. Si es necesario, activa la función vapor y su intensidad. Los tejidos más gruesos y rebeldes necesitan planchado con vapor, pero revisa siempre las etiquetas de la ropa antes de activarlo.
  7. Coloca la prenda bien estirada en la tabla. Si dejas dobleces, lo único que lograrás es una arruga bien marcada que te será un suplicio eliminar. 
  8. Pasa la plancha por un lado de la prenda, de forma lenta y continua, con firmeza.
  9. Las prendas como camisas o camisetas se planchan por partes: cuello, mangas, puños, parte delantera y espalda. (Para verlo en detalle puedes consultar mis artículos sobre cómo planchar una camisa y cómo planchar una camiseta).
  10. Tan importante como planchar es colgar o doblar correctamente la prenda al acabar para no dar al traste con la tarea.

¿Cómo planchar las zonas complicadas y las prendas delicadas?

Botones, apliques, lana… ¡Que no cunda el pánico! Te explico qué hacer en cada caso:

Botones, cremalleras y otros adornos

Nunca pases la plancha por encima de cremalleras, botones o apliques: correrás el riesgo de estropearlos y además rayarás la suela de la plancha. Simplemente rodéalos.

Muchas planchas traen la punta perfilada para facilitar el planchado entre los botones.

Estampados de serigrafías

Muchas prendas, como las camisetas de algodón, llevan estampados o dibujos serigrafiados. 

Plancha estas prendas siempre del revés o de lo contrario el calor puede hacer que la tinta de la serigrafía se funda, se emborrone o se desprenda, además de dejar restos en el suelo de la plancha.

Pantalones de vestir

Este tipo de pantalón suele llevar la temida raya que, si no sabemos planchar, puede quedar torcida. Para que quede impecable, debes juntar primero ambas perneras y verificar que estén bien alineadas. Luego, pon cada pernera por separado en la tabla, alisa bien la tela y pasa la plancha a lo largo de la raya, con firmeza y ayudándote del vapor.

Para evitar que queden esos horribles brillos en las telas de pantalones y otras prendas de vestir, solo tienes que colocar un paño un poco húmedo y muy limpio entre la tela y la plancha. 

Lana, seda, bordados…

Los tejidos delicados como la seda o la licra deben plancharse a baja temperatura y en algunos casos sin vapor. 

Tus jerséis de lana quedarán perfectos si los planchas siempre del revés y con un poco de vapor, para no aplastar las fibras y que su textura se mantenga esponjosa. 

También los bordados se planchan del revés para conservar intacto su relieve.

Si tienes dudas con una prenda delicada, haz primero una prueba en un área pequeña y poco visible y siempre consulta la etiqueta.

Algunos tips extra que te facilitarán el planchado

Toma nota de estos truquitos que te van a facilitar mucho el planchado:

  • Utiliza un buen detergente y suavizante. 
  • No dejes la colada limpia en la lavadora, retírala en cuanto acabe.
  • Estira bien las prendas antes de tenderlas. 
  • Quita la ropa del tendedero cuando aún esté húmeda o humedécela con un spray de agua justo antes de plancharla.

Conclusión final

¿A que ya no te da tanto respeto la plancha? Hasta puede que tengas ganas de lanzarte ahora mismo a por ese montón de ropa que tienes acumulado. 

Bueno, igual no es para tanto, pero espero que esta guía te haya sido de ayuda. Así que a partir de ahora ya no tienes excusa para llevar tu ropa arrugada

Ve a esa entrevista o acto social como un pincel y causa la mejor de las impresiones, que eso siempre te abrirá muchas puertas.

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