Planchar camisas: 5 trucos para que te queden perfectas

Dicen que “la primera impresión es la que queda”, y si hay algo que puede arruinar toda primera impresión es una camisa arrugada.

No importa lo atractivo que sea tu outfit, ni tu brillante currículum, ni lo preparado que vayas a esa entrevista de trabajo, si tu camisa está llena de arrugas, la impresión que darás es la de una persona desaliñada y poco cuidada… y no nos engañemos, a nadie le gusta alguien así.

Y ya sabemos que planchar una simple camisa aparentemente es algo bastante fácil, pero dejarla bien no es tan sencillo como parece.

Como todo en la vida con un poco de práctica (y de tu paciencia) no te costará conseguir resultados profesionales.

Pero antes de ponernos manos a la obra, te aconsejamos que tengas en cuenta estos 3 factores antes de encender tu plancha:

  • Jamás planches ropa sucia. Asegúrate que no existan manchas en tu camisa antes de planchar. Pasar una plancha caliente sobre una camisa sucia sellará cualquier mancha haciendo que se fije permanentemente en la tela.
  • Utiliza una superficie plana y estable. Si planchas en una superficie irregular el resultado dejará mucho que desear. Ten a tu disposición una buena tabla de planchar. ¡Nada de planchar sobre la cama o sobre una toalla!
  • No amontones ropa limpia sin planchar. Sabemos que lo más común es lavar ropa y luego amontonarla hasta que decidas plancharla. Pero hacer esto solo intensifica las arrugas haciéndolas más difíciles de quitar. Si puedes, plancha tu camisa justo después de lavarla.

5 trucos para planchar una camisa como un profesional

¡Presta mucha atención!

1. Utiliza una plancha de calidad

Por muy obvio que parezca, el primer truco para planchar una camisa es tener una plancha de calidad.

Es importante que la suela tenga un mínimo de calidad porque deslizará mejor a lo largo de la camisa y no se pegará. Un sistema de antigoteo o una función de auto limpieza evitará manchas en la tela.

Como puedes ver en mi análisis sobre las mejores planchas del mercado, no hace falta gastarse un dineral para comprar de una calidad más que aceptable.

Utiliza agua destilada o embotellada. Por lo general, el agua del grifo trae residuos como la cal que se acumulan en los conductos de tu plancha, ensucian tus camisas y a la larga acaba destrozando la plancha por dentro.

2. Rocía con agua tus camisas

Este truco te va a ayudar a eliminar las arrugas más difíciles y si tu plancha no lo incluye, es tan fácil como comprar un atomizador en cualquier supermercado o reciclar el bote de limpiacristales.

Llena el atomizador con agua y rocía las zonas a planchar de la camisa hasta que queden húmedas (no empapadas). Y déjala reposar de 1 a 2 min sin que lleguen a secarse totalmente.

Otro truco es usar un spray de almidón para lograr un acabado más profesional. Pero ¡ojo! El almidón debe usarse en pequeñas cantidades y con poca frecuencia para no quemar las fibras de la tela de tus camisas. Utilízalo solo en ocasiones muy especiales.

3. Conoce el tipo de tela y su temperatura ideal

Parece absurdo pero casi nadie tiene en cuenta esto y después pasa lo que pasa… Antes de empezar a planchar tu camisa, necesitas conocer el tipo de tela y la temperatura adecuada para ella.

¿Y eso quien te lo dice? Sencillo: en la camisa encontrarás una etiqueta donde se especifica el tipo de planchado que mejor le va a la prenda en función a su tipo de tela.

Planchar con la temperatura indicada no sólo alargará la vida útil de tu camisa sino que también hará que te quede un planchado impecable.

Aquí te dejo las temperaturas más adecuadas para los tipos de telas más comunes en las camisas:

Camisas de algodón: Para las de este tipo es mejor que estén un poco húmeda. La plancha debe estar caliente o muy caliente, entre 140 y 210 °C y se debe planchar a lo largo. Nunca con movimientos circulares para no dañar el tejido.

Camisas de telas mixtas de algodón: Con la plancha en temperatura baja, entre 70 y 120 °C, o con ligero vapor, plancha la camisa por la parte interna y coloca un paño de tela suave entre la camisa y la plancha para no quemarla. Estas telas suelen ser bastante sensibles al calor.

Camisas de poliéster: Para el poliéster usa también un pañuelo o tela suave que actúe de barrera entre la plancha y tu camisa. El poliéster, la seda o el satén son telas delicadas que pueden quemarse fácilmente. La temperatura ideal para estas telas es de 100 a 160 °C

Camisas de lino: Para este tipo debes usar una temperatura de 140 y 200 °C. Además, se recomienda plancharlas al revés: humedece el lado exterior y plancha por el lado interior.

Para telas muy gruesas: Plancha como de costumbre por ambos lados (interior y exterior) a una temperatura alta, de unos 200 °C.

4. Sigue el orden correcto en el planchado

No seguir el orden correcto y por zonas al planchar provocará que lo que ya hayas planchado vuelva a arrugarse, y eso no mola nada…

A continuación vamos a ver el orden correcto para planchar una camisa:

Empieza por el cuello

Abre todo el cuello de la camisa y extiéndelo sobre la tabla de planchar boca abajo. Con la plancha, ejerce presión haciendo movimientos desde fuera hacia el centro y después le das la vuelta y repites el proceso.

Continúa por los hombros

Para planchar el canesú (hombros) de la camisa hay un pequeño truco que te ahorrará muchos quebraderos de cabeza:

Inserta la camisa y una de las mangas en el extremo más estrecho de la tabla de planchar. Plancha con movimientos lineales (nunca circulares), y cuando hayas terminado, voltea la camisa, plancha el otro lado ¡y listo!

No te olvides de los puños y las mangas

Con el mismo procedimiento del cuello, desabotona y extiende los puños. Plancha por ambos lados.

Continúa con las mangas tomando la costura inferior como guía. Si no quieres que aparezcan los temidos pliegues entre las mangas, asegúrate que todo esté perfectamente plano alisando con tus manos.

Después la espalda de tu camisa

Con la camisa boca abajo y el cuello en dirección hacia la parte trasera de la tabla de planchar, alisa con las manos y da varias pasadas hasta que quede bien. Recuerda darle la vuelta y hacer lo mismo con el interior.

Y para terminar, la parte delantera

Vuelve a colocar la camisa por el lado frontal y plancha todo el dorso con movimientos paralelos.

¡Cuidado con los botones! Mueve la punta de la plancha entre ellos pero nunca sobre ellos para no quemarlos ni dañar tu camisa. Nuevamente voltea la camisa y plancha también el otro lado.

5. El truco final: coloca papel aluminio en tu tabla de planchar

Este es un truco es solo para los que siempre van con prisa…

Aunque parece un poco raro, es especialmente útil en ocasiones en las que necesitas planchar rápido pero quieres que el acabado sea perfecto.

Y es que, forrar tu tabla de planchar con papel aluminio te ayudará a reducir tiempo en tus sesiones de planchado y te explicamos porqué:

Al poner papel de aluminio debajo, y como retiene muchísimo el calor, es suficiente con que planches la camisa por uno de los lados, el otro, gracias a la temperatura que retiene el papel, digamos que se plancha solo.

Pues nada más, espero que estos 5 trucos para planchar una camisa como un profesional te resulten útiles, ¡cuéntame en los comentarios cuál es tu favorito!

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